Dos hojas sobre una mesa de madera: a la izquierda, una Traducción jurada con sello circular azul y la firma del traductor; a la derecha, una Traducción jurídica llena de texto legal, sin sello ni firma

Traducción jurada y traducción jurídica: diferencias y cuándo necesitas cada una

En el mundo de la traducción profesional es común confundir los conceptos de traducción jurada y traducción jurídica. Aunque ambos términos suenan similares, se refieren a tipos de traducción diferentes tanto en su finalidad como en sus requisitos.

La diferencia entre traducción jurada y jurídica, en una frase: la traducción jurada se define por su validez oficial, porque la firma un traductor jurado nombrado por el Ministerio de Asuntos Exteriores; la traducción jurídica se define por su contenido, porque traduce textos legales. Una traducción puede ser las dos cosas a la vez.

En este artículo te explicamos de forma clara en qué consiste cada una, para que sepas cuándo necesitas una traducción jurada y cuándo una jurídica, y por qué no deberías tomarlas como equivalentes.

¿Qué es la traducción jurada?

La traducción jurada es una traducción realizada y certificada por un traductor jurado acreditado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación (MAEC) de España. Es la forma habitual de obtener una traducción con carácter oficial ante organismos públicos o privados que requieran un documento traducido con garantía de fidelidad. El reglamento reconoce también como oficiales, en supuestos concretos, las traducciones certificadas por la Oficina de Interpretación de Lenguas y algunas hechas por representaciones diplomáticas y consulares.

Es decir, si una universidad, tribunal, notaría o empresa te solicita una “traducción jurada”, no basta con una traducción profesional, por muy precisa que sea. Debe estar sellada, firmada y certificada por un traductor jurado nombrado oficialmente por el MAEC, que certifica con su firma y su sello la fidelidad y exactitud de la traducción.

En España, las traducciones juradas siguen una normativa específica y tienen una validez legal concreta. En otros países, este concepto puede gestionarse de manera distinta o, directamente, no existir. Por ejemplo, en los países de tradición anglosajona (common law) no existe la figura del “traductor jurado” como tal; tienes más ejemplos en las diferencias internacionales en la figura del traductor jurado. Aun así, si una institución española te pide una traducción jurada, lo seguro es que la haga un traductor jurado nombrado por el MAEC. Otras vías, como la traducción de un consulado, solo se aceptan en supuestos concretos; si tu caso no encaja en ellos, el documento podría ser rechazado.

¿Cuándo necesitas una traducción jurada?

Cuando tengas que presentar documentos oficiales ante cualquier organismo que exija una garantía legal de fidelidad con el texto original. Algunos ejemplos de documentos que la podrían requerir son:

Cada traducción jurada incluye una certificación oficial, el sello y la firma del traductor jurado, lo que le otorga su valor legal. Tienes más casos concretos en cuándo necesitas una traducción jurada.

Puedes ver más información en: ¿Qué es un traductor jurado y cómo se obtiene la acreditación?

¿Qué es la traducción jurídica?

La traducción jurídica pertenece a una categoría temática dentro de la traducción profesional. Se centra en traducir contenidos de carácter legal o normativo, como contratos, leyes, resoluciones o estatutos, y exige un dominio profundo del lenguaje jurídico en ambos idiomas.

A diferencia de la traducción jurada, la jurídica no tiene automáticamente validez legal oficial, a menos que además sea jurada. Es decir, puedes necesitar una traducción jurídica de un contrato para uso interno o para presentar en un entorno profesional, sin que requiera certificación. Pero si te la solicitan como traducción jurada, deberá cumplir con los requisitos mencionados anteriormente.

Cuándo basta con una traducción jurídica

Una traducción jurídica sin certificar suele ser suficiente cuando el documento no se va a presentar ante un organismo que exija una traducción oficial. Por ejemplo:

  • Contratos mercantiles que las partes revisan o negocian antes de firmar
  • Demandas y documentos procesales que tu abogado necesita entender para preparar el caso
  • Estatutos de sociedades para consulta interna
  • Poderes notariales en fase de borrador
  • Legislación o reglamentos que se traducen con fines informativos

En cuanto alguno de esos documentos tenga que presentarse ante un registro, una notaría, un juzgado o una administración, lo normal es que te pidan la versión jurada, como ocurre con las escrituras y poderes notariales o los estatutos sociales. Te lo contamos en detalle en cómo interactúan la traducción jurada y los notarios.

Una traducción jurídica es también jurada cuando un traductor jurado la certifica con su firma y su sello, tanto si la ha hecho él como si la ha revisado íntegramente y la asume como propia. Pero no todas las traducciones jurídicas requieren ser juradas. Lo importante es identificar el uso previsto del documento.

Traducción jurídica en un juicio: cuándo pasa a ser oficial

En los procedimientos civiles, el artículo 144 de la Ley de Enjuiciamiento Civil exige que todo documento redactado en un idioma distinto del castellano (o de la lengua oficial de la comunidad autónoma) se presente acompañado de su traducción. Esa traducción puede hacerse de forma privada, es decir, puede ser una traducción jurídica sin certificar.

Pero si la otra parte la impugna en los cinco días siguientes, por no considerarla fiel y exacta, se ordena la traducción oficial de la parte discutida, a costa de quien presentó el documento. Si la traducción oficial resulta sustancialmente idéntica a la privada, los gastos los paga quien la impugnó. Presentar desde el principio una traducción jurada evita ese trámite y el retraso que supone.

¿Y la traducción judicial?

La traducción jurídica también se confunde con la traducción judicial, que es la que se hace por encargo de un juzgado dentro de un proceso. En el proceso penal, por ejemplo, el artículo 123 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal reconoce a las personas investigadas o acusadas que no entienden el castellano el derecho a la traducción escrita de los documentos esenciales para su defensa (como mínimo, las resoluciones de prisión, el escrito de acusación y la sentencia), y los gastos los asume la Administración. Esos traductores e intérpretes judiciales se designan de las listas que elabora la Administración competente.

Es decir: la traducción judicial la encarga el tribunal; la jurada la encargas normalmente tú, para presentar documentos con validez oficial; y la jurídica puede ser cualquiera de las dos, o ninguna, según quién la haga y para qué.

¿Entonces son lo mismo?

No. Esta es la diferencia clave:

  • La traducción jurada se define por su función legal y su validez oficial, no por su temática. Puede ser una traducción jurada jurídica, médica, técnica o académica.
  • La traducción jurídica se define por su contenido legal, pero no implica necesariamente validez legal oficial, salvo que sea realizada por un traductor jurado.

Muchos traductores jurados también trabajan con textos jurídicos, pero no todos los textos jurídicos necesitan un traductor jurado. Y al revés: el título de traductor jurado se otorga por idioma, no por especialidad, por eso tiene sentido preguntarse si un traductor jurado debe aceptar cualquier tipo de texto.

Traducción jurada Traducción jurídica Traducción judicial
Qué la define Quién la firma y certifica El tema del texto Dónde se presenta
Quién la hace Traductor jurado nombrado por el MAEC Traductor especializado en Derecho Puede ser privada o jurada
Validez oficial Sí, por sí misma No, salvo que además sea jurada Depende de que se impugne o no
Norma aplicable Real Decreto 724/2020 Ninguna específica Art. 144 LEC y arts. 123-124 LECrim
Ejemplo típico Título universitario para homologar Contrato para uso interno Documento aportado en un pleito

Desliza la tabla para ver todas las columnas.

Si lo que buscas es un servicio que reúna las dos cosas, en Tradutema hacemos traducción jurídica y jurada de documentos legales con validez oficial.

Preguntas frecuentes

¿Una traducción jurídica puede ser también jurada?

Sí, cuando la hace un traductor jurado y la certifica con su firma y su sello. Es lo habitual con contratos, sentencias o escrituras que se presentan ante un organismo.

¿Traducción oficial y traducción jurada son lo mismo?

Casi siempre se usan como sinónimos, pero “oficial” es más amplio: además de la del traductor jurado, el reglamento da carácter oficial a las certificadas por la Oficina de Interpretación de Lenguas y, en supuestos concretos, a las de representaciones diplomáticas y consulares. Cuando en España te piden una traducción oficial, lo habitual es encargar una traducción jurada.

¿Todo traductor jurado es experto en derecho?

No necesariamente. El título acredita el idioma para traducir con carácter oficial; la especialización jurídica depende de la formación y la experiencia de cada traductor.

¿Puedo presentar en un juzgado una traducción que no sea jurada?

En un procedimiento civil, sí: la ley admite traducciones privadas, aunque la otra parte puede impugnarlas y entonces se ordena una traducción oficial. Para evitar ese riesgo, lo más seguro es presentar una traducción jurada.

¿Cómo sé qué tipo de traducción me piden?

Mira el requisito por escrito: si dice “traducción jurada” o “traducción oficial”, necesitas la jurada. Si solo pide “traducción”, pregunta al organismo antes de encargarla.

Conclusión

La confusión entre estos dos términos es común, pero importante de resolver. Una traducción jurídica no siempre tiene carácter oficial. Una traducción jurada sí, porque la certifica un traductor jurado nombrado por el MAEC. En Tradutema somos especialistas en traducción jurada y trabajamos con traductores acreditados por el MAEC. Si tienes dudas sobre qué tipo de traducción necesitas, contáctanos sin compromiso. Estaremos encantados de ayudarte a encontrar la opción correcta para tu caso.