Persona presentando un documento con el texto ‘traducción jurada’ y ‘Made in Spain’ en un consulado, ilustrando si una traducción jurada hecha en España es válida en el extranjero

¿Una traducción jurada hecha en España es válida en el extranjero?

Tienes un trámite en otro país, ya has pagado la traducción jurada en España y alguien te suelta un “eso aquí no vale”. No es raro. El problema no suele ser la traducción. Es la palabra “válida”: en España significa una cosa (traductor jurado habilitado, certificación y formato correcto), pero en el país de destino puede significar otra (notario, traductor local, affidavit, apostilla, etc.). En este artículo, te contamos si una traducción jurada hecha en España es válida en el extranjero para que puedas decidir sin ir a ciegas.

“Válida” depende de quién la recibe

Una traducción jurada española es un documento emitido bajo el marco español. Dentro de España (y ante instituciones españolas en el exterior) esa validez está clara. Fuera, manda una regla simple: la autoridad que recibe el escrito decide qué acepta.

Ejemplo rápido: presentas un certificado español en Francia para un trámite entre países de la UE. En ciertos casos, la UE ha simplificado formalidades para documentos públicos y ofrece formularios multilingües que pueden reducir la necesidad de traducción. Aquí tienes la explicación en el Portal Europeo de e-Justicia sobre documentos públicos. Eso no significa “no necesitas traducción” siempre. Significa que a veces hay vías alternativas o requisitos distintos según el documento y el país.

Casos en los que suele aceptarse sin problemas

Hay escenarios donde una traducción jurada hecha en España suele funcionar bien:

  • Trámites ante organismos españoles (embajadas, consulados de España, instituciones españolas). Aquí, la traducción jurada española es la referencia.
  • Procedimientos de empresas u organismos que piden “traducción certificada” pero no exigen un sistema local concreto. En estos casos, lo decisivo es que el documento esté bien presentado y sea verificable.

Si necesitas emitir la traducción en el formato que te pida el receptor (PDF firmado, papel, ambos), en Tradutema puedes solicitar traducciones juradas tanto digitales como en papel, según el uso final.

Casos en los que puede no bastar

Aquí es donde aparecen los rechazos. No porque la traducción esté “mal”, sino porque el país usa otra lógica.

1) Te piden un traductor “certified” local o una declaración jurada

Canadá es un buen ejemplo de enfoque distinto: para documentos que no estén en inglés o francés, la autoridad migratoria pide traducción y, según el caso, una declaración/affidavit y copia certificada del original. Lo explica el propio gobierno en su guía sobre idioma de documentos: requisitos de traducción de IRCC. En ese contexto, una traducción jurada española puede no encajar tal cual si el proceso exige un paso adicional (por ejemplo, affidavit ante notario local o traductor reconocido por una asociación provincial).

2) Te exigen legalizaciones específicas

En algunos trámites, lo que se legaliza no es la traducción, sino el documento original (o la cadena documental completa). El orden de pasos importa. Si legalizas después de traducir, puede que te pidan repetir.

3) El formato no coincide con lo que esperan

A veces el problema es tan simple como esto: el organismo quiere papel, con sello físico, y tú llevas un PDF impreso. O quiere un PDF con firma verificable y tú llevas un escaneo.

Cómo evitar el “no vale” en ventanilla

Antes de encargar o reutilizar una traducción jurada para el extranjero, haz estas comprobaciones:

  1. Pide al organismo receptor una frase concreta: “¿Aceptan traducción jurada española?” y “¿en qué formato?”
  2. Pregunta si exigen traductor local, notario, affidavit, apostilla o legalización.
  3. Si el trámite es por plataforma, confirma si admite PDF firmado o solo PDF escaneado (parece igual, no lo es).

Si ya te han rechazado la traducción, no rehagas nada a la primera. Primero identifica el motivo exacto y ajusta formato o pasos. Y si quieres que lo revisemos contigo, escríbenos desde contacto con el país, el organismo y el documento. Con esa información se puede decidir rápido si sirve tal cual, si hace falta papel, o si el país te está pidiendo un requisito distinto al español.

Persona reflexionando sobre una traducción jurada con fecha de 1996, ilustrando si las traducciones juradas tienen fecha de caducidad.

¿Las traducciones juradas tienen fecha de caducidad?

La pregunta suele aparecer tarde, cuando ya tienes el trámite encima: la traducción jurada fue aceptada hace meses, cambiaste de cita, y ahora dudas si ese documento “sigue valiendo”. Es una inquietud lógica. Con los certificados pasa: algunos se quedan obsoletos sin avisar. Con las traducciones juradas, el matiz es diferente.

A continuación te dejamos una guía sobre si las traducciones juradas tienen fecha de caducidad, para no duplicar esfuerzos ni llegar a ventanilla con un “esto ya no sirve”. Porque, en la práctica, lo que suele fallar no es la traducción, sino el momento en el que se presenta.

La traducción jurada no caduca por sí misma

Una traducción jurada es, en esencia, la reproducción fiel de un documento en otro idioma, certificada por un traductor jurado. Si el documento original no cambia y el contenido sigue siendo el mismo, la traducción no “vence” por el paso del tiempo.

Piensa en un título universitario: no expira. Si lo traduces hoy, esa traducción seguirá describiendo el mismo título dentro de dos años.

En Tradutema solemos explicarlo así: la traducción no tiene un temporizador propio; lo que puede tenerlo es el documento que estás traduciendo, o el requisito del organismo que lo recibe. Esto es importante entenderlo bien: el paso del tiempo no invalida una traducción, pero sí puede dejarla fuera de contexto para un trámite concreto.

Lo que sí caduca es el documento original (o el requisito del trámite)

La confusión viene porque muchas traducciones juradas se hacen sobre documentos con vigencia limitada. Y, si el original ya no es válido, la traducción tampoco te sirve para el trámite, aunque esté impecable.

Un ejemplo cotidiano: el certificado de antecedentes penales. En muchos procedimientos te piden que sea “reciente”. En España hay guías oficiales que fijan criterios de vigencia para la documentación en trámites (por ejemplo, a la hora de solicitar la nacionalidad), con plazos que dependen del tipo de certificado. Por eso, dos personas con el mismo documento pueden recibir respuestas distintas si lo presentan en momentos diferentes.

Otro ejemplo típico: certificados del Registro Civil. Según el trámite, te pueden exigir que el certificado de nacimiento o matrimonio tenga una expedición reciente (tres, seis meses…). En términos prácticos, eso significa que la traducción jurada puede ser perfectamente válida, pero si el certificado “se pasó de fecha”, tendrás que pedir uno nuevo y traducirlo de nuevo. Esto no se debe a que la traducción esté mal hecha, sino a que el original ya no cumple el requisito temporal del procedimiento.

Por todo esto, es importante quedarse con dos ideas clave:

  • La traducción no se estropea, pero puede quedar “desalineada” con un original que ya no cumple.
  • A veces no es la ley, es el procedimiento: el organismo decide que solo admite documentos emitidos dentro de un plazo determinado.

Si el original cambia, la traducción queda desactualizada

Hay documentos que no caducan, pero se actualizan: un certificado de empadronamiento, una vida laboral, una resolución administrativa con rectificación, un estado civil que cambia.

Aquí la lógica es simple: si el documento nuevo tiene datos distintos, la traducción anterior ya no representa el documento que vas a presentar. No es un problema de “fecha”, es un problema de contenido. La traducción jurada siempre debe reflejar exactamente el documento que se presenta, ni más ni menos.    

Ejemplo rápido: te tradujeron un contrato con una dirección antigua. Meses después firmas una adenda que cambia la dirección y el importe. Esa traducción ya no cubre lo que vas a entregar, por lo que habría que realizar una nueva traducción jurada.   

La caducidad “real” la marca quien lo recibe

En trámites nacionales, cada organismo puede fijar criterios de antigüedad. En trámites internacionales, se complica más: aunque la traducción jurada se emita conforme a la normativa española, el país de destino puede pedir otra forma de certificación o un documento emitido recientemente. Aquí es donde más dudas surgen, porque no existe una regla universal que sirva para todos los países y trámites.

Esto es lo que conviene preguntar antes de encargar nada: “¿Aceptan documentos con ciertos meses de antigüedad? ¿Exigen fecha de expedición reciente? ¿Piden el original actualizado?”. Si obtienes la respuesta por escrito, reducirás notablemente el riesgo de rehacer la traducción.

Cómo evitar rehacer traducciones

Si quieres minimizar el “doble gasto”, este es el orden que funciona:

  1. En primer lugar, confirma si el organismo exige documentos recientes (y qué se entiende por “reciente”).
  2. Luego pide el original definitivo (no el borrador ni el certificado provisional).
  3. Después, mándalo a traducir.

Seguir este orden sencillo evita la mayoría de los gastos duplicados que vemos a diario. Una consulta a tiempo suele ahorrar más que una traducción repetida. Si tienes dudas con tu caso, puedes escribirnos por contacto. En Tradutema, te ayudamos a decidir si tu traducción sigue siendo utilizable o si conviene actualizar el original antes de traducir.

Mujer saliendo de un consulado con un documento marcado como ‘Rechazado’, ilustrando qué hacer si el consulado te rechaza una traducción jurada.

¿Qué hacer si el Consulado te rechaza una traducción jurada?

Que un consulado, ya sea un consulado extranjero en España o un consulado de España en el extranjero, rechace una traducción jurada desconcierta. Uno asume que, al estar hecha por un traductor jurado autorizado por el MAEC, debería ser aceptada sin más. Sin embargo, en la práctica, los requisitos formales pueden variar según el país, el tipo de trámite o la sede consular.

En este post te indicamos qué hacer si el consulado te rechaza una traducción jurada y te ayudamos a entender por qué ha podido ocurrir para que una situación así no te pille desprevenido.

Antes de nada: identifica el motivo exacto del rechazo

En el hipotético caso de que una traducción jurada sea rechazada, eso no significa que la traducción no sea válida. Si esto ocurre, suele deberse, por lo general, a una cuestión formal.

Te explicamos a continuación los tres motivos más frecuentes:

  1. Formato incorrecto según el consulado: algunos consulados no aceptan traducciones juradas en PDF con firma electrónica, aunque en España sean plenamente válidas. Otros sí las aceptan, pero solo si van acompañadas de una copia validada o un CSV. En Tradutema puedes solicitar tanto la versión digital como la versión en papel para evitar este problema.
  2. Exigen sello físico o firma manuscrita: aunque el PDF firmado electrónicamente es válido en España, ciertos consulados solo aceptan traducciones en papel con sello de tinta y firma manuscrita. Es una preferencia del consulado, no un error de la traducción.
  3. Requieren certificaciones adicionales: hay países donde la figura del traductor jurado español no existe. En esos casos, el consulado puede pedir notarización, legalización adicional o apostilla.

Es importante que pidas información para averiguar cuál es la razón por la que se ha rechazado la traducción jurada para decidir qué hacer.

Comprueba las normas del consulado en cuestión

No existe una regla universal. Cada consulado publica sus criterios y no siempre coinciden con los de la administración española. Incluso consulados del mismo país pueden funcionar de manera distinta según el trámite.

Una revisión rápida de su web, o una llamada, suele aclarar si necesitan:

  • Traducción en papel
  • Versión electrónica validada
  • Traducción con apostilla
  • Certificación adicional
  • Formato específico del documento original

Muchos problemas se resuelven en este punto sin rehacer la traducción. Antes de llamar o revisar la web del consulado, puede ser útil consultar listados actualizados de consulados y embajadas extranjeras en España, como esta relación de consulados publicada por Parainmigrantes, para localizar rápidamente el organismo con el que te corresponde tratar.

Decide el siguiente paso según el requisito

En función de la información que obtengas, podrás tomar la decisión más conveniente:

Si necesitan papel con sello físico

Solicita al traductor la versión en papel con firma manuscrita. En Tradutema, si hemos llevado a cabo tu traducción anteriormente, puedes pedirla directamente sin que tengamos que hacer la traducción desde cero.

Si piden una copia validada

Puedes obtener una copia imprimible con código de verificación desde plataformas oficiales, o solicitar al traductor que prepare ese formato.

Si exigen apostilla, notarización o certificación adicional

Estos pasos no dependen del traductor. El consulado te indicará qué organismo interviene y en qué orden deben presentarse los documentos.

Si consideran que falta información

En ocasiones el problema está en el documento original, no en la traducción. El consulado suele indicar qué parte falta o qué versión del documento necesitan.

La traducción rara vez es el problema

El rechazo casi nunca se debe al contenido lingüístico. Los traductores jurados trabajan siguiendo una normativa clara. Lo que evalúa el consulado es, sobre todo, el formato y si cumple sus propios requisitos internos. Lo que sí es cierto es que, en la práctica, también existen casos en los que una institución detecta errores de contenido o terminología y puede pedir una nueva traducción o una revisión oficial, aunque sea menos habitual.

Cómo evitar problemas en el futuro

Te detallamos a continuación tres acciones sencillas que puedes implementar para minimizar el riesgo de que la traducción jurada sea rechazada:

  • Consultar primero la web del consulado.
  • Confirmar si aceptan PDF, papel o formatos específicos.
  • Preguntar si requieren apostilla, notarización o legalización adicional.

Un trámite que en España es relativamente sencillo puede requerir un paso extra en otros países.

¿Necesitas ayuda con una traducción rechazada?

Si quieres asegurarte de presentar la traducción en el formato adecuado, en Tradutema podemos preparar tanto la versión digital con firma electrónica como la versión en papel con sello y firma manuscrita.

Puedes solicitar tu traducción directamente en nuestra página de inicio, o escribirnos desde la página de contacto y te orientaremos paso a paso según el consulado, el país y el tipo de trámite.

Persona pensativa con una nube de pensamiento que muestra un documento y un símbolo de euro, representando el precio de una traducción jurada.

¿Cuál es el precio de una traducción jurada?

Pedir “precio” y oír “depende” no sirve cuando tienes una cita en el registro o una matrícula que vence. Necesitas una cifra clara, entender por qué cuesta lo que cuesta y qué palancas puedes mover para ajustar el total. Además, el mercado mezcla modelos: hay quienes ofrecen servicios urgentes y quienes no; algunos organismos aceptan PDF con firma y otros piden papel.

La buena noticia es que desde Tradutema te informamos y te acompañamos desde el primer contacto hasta después de la entrega, pasando por el presupuesto y todas las dudas que puedan surgir.

En este post te contamos cómo se calcula el precio de una traducción jurada para que no te lleves sorpresas.

Qué determina el precio

El coste se sustenta en cinco factores: extensión real (páginas útiles), par de idiomas, legibilidad del archivo, plazo (estándar o urgente) y formato de entrega (PDF o papel). La temática añade complejidad: no exige lo mismo un certificado civil que un contrato con anexos o un informe clínico.
Para documentos breves y estandarizados, lo habitual es tarifa por página, ya que la reproducción fiel de sellos y anotaciones pesa más que el conteo exacto de palabras. El presupuesto que damos en Tradutema da por hecho que una página tiene 250 palabras o menos y solo cuenta con el texto a traducir, pudiendo aplicar un recargo si no se cumplieran estos factores.

Dicen que la experiencia es la madre de la ciencia. Y es que, con más de 25 años en el sector, sabemos anticiparnos a los posibles errores o requisitos que pueden hacerte perder tiempo o una cita importante. Tradutema es sinónimo de fiabilidad.

Cómo calcularlo sin sorpresas

Una vía directa es el presupuestador de Tradutema: subes el PDF, eliges idiomas, indicas páginas y formato de entrega. Obtienes importe y fecha comprometida antes de confirmar. Dato útil: el precio final que verás ya incluye el IVA.

Sin letra pequeña, sin sorpresas. Sabes lo que vas a pagar y cuándo recibirás tu traducción. Así de simple.

PDF o papel: impacto en el total

El propio presupuestador contempla tres opciones claras: PDF únicamente (gratis); PDF + Formato Papel Península Ibérica (+10 €); y PDF + Formato Papel fuera de Península Ibérica (+25 €). Si el organismo acepta PDF con firma, el coste total baja y el calendario se simplifica. Si exige papel, sumarás ese suplemento y el tránsito de mensajería. Para orientarte con plazos y portes por destino, puedes consultar las tarifas de envíos de correos. Indica siempre el país y el receptor para evitar reexpediciones.

Urgencias y otras variables que mueven la cifra

Si necesitas tu encargo en una fecha anterior al estándar (unas 48 horas), puedes contactar con nosotros y te informaremos del presupuesto. Al tratarse de un servicio urgente, el recargo ronda el +40%. Tiene sentido cuando hay un plazo administrativo inamovible. También influye la calidad del archivo: un único PDF nítido (300 dpi, sin sombras ni recortes) reduce preparación y consultas. Y si vas a presentar varios documentos del mismo expediente, agrúpalos: glosario y formato se aprovechan y el presupuesto lo refleja.

Tradutema simplifica este proceso para ti, ayudándote a resolver trámites sin agobios ni complicaciones. Trabajamos para que tus documentos lleguen a tiempo y sin sobresaltos.

Tres ejemplos para situarte

  • DNI o certificado civil (1–2 págs.). Caso típico de tarifa por página. Si basta PDF, pagas solo la traducción; si piden papel, añade el suplemento correspondiente.
  • Título + certificado de notas (4–6 págs.). También por página. Un único PDF ordenado acelera y evita segundas rondas por sellos o tablas poco legibles.
  • Contrato con anexos (15–25 págs.). Presupuesto por volumen y complejidad del documento (cláusulas, tablas, anexos). Si además necesitas papel y urgencia, el total combinará traducción + priorización + envío. En estos proyectos conviene bloquear hueco de agenda desde el primer contacto.

Si gestionas documentos de forma habitual, puedes contar con Tradutema como parte de tu flujo. Te acompañaremos en tu día a día para que puedas despreocuparte de esta tarea. Somos más que un proveedor: somos tu partner lingüístico para trámites críticos.

Conclusión: cómo pagar lo justo y llegar a tiempo

Reúne el PDF completo, confirma idiomas y el formato en que lo requiere el organismo (PDF o papel), y usa el presupuestador de Tradutema para ver importe final (IVA incluido) y día de entrega antes de contratar. ¿Tu fecha es crítica? Contáctanos y valora el recargo frente al coste de perder la cita. Si el caso es particular o tienes dudas sobre formato, cuéntanoslo y te proponemos la vía más eficiente para que tu documento llegue bien y a tiempo.

Nuestra tecnología te da velocidad y previsión. Nuestro equipo te ofrece escucha, atención y experiencia. Lo mejor de ambos mundos para que avances con seguridad y sin retrasos.

Traductor jurado pensativo revisando un informe médico sobre la mesa, ilustrando si debe un traductor jurado aceptar cualquier tipo de texto.

¿Debe un traductor jurado aceptar cualquier tipo de texto? Especialización, límites y ética profesional

Es una de las preguntas que, como profesionales de la traducción, nos planteamos a menudo. En nuestra opinión, como todo en el campo de la traducción, depende del contexto. Un sello convierte la traducción en un documento oficial, lo que no convierte al traductor en experto en todas las materias. La cuestión por lo tanto es: ¿un traductor jurado debe aceptar cualquier texto (médico, técnico, patentes, jurídico) o debe poner límites?


En este post nos planteamos si debe un traductor jurado aceptar cualquier tipo de texto sin importar el tema, y dónde están los límites. Y, por supuesto, te contamos cómo resolvemos este tipo de situaciones en Tradutema

¿Aceptar todo o aceptar lo que se domina?

El traductor jurado certifica fidelidad e integridad. Esa responsabilidad no implica abarcar todas las materias. La buena práctica profesional sugiere aceptar solo aquello que se puede firmar con solvencia y rechazar o redirigir lo que excede la competencia temática. Firmar fuera de campo compromete al cliente y a quien estampa el sello, aunque algunos códigos deontológicos omitan este hecho.

Lo cierto es que, en gran medida, es una cuestión que depende del traductor, y por consiguiente algo que tener en cuenta a la hora de buscar un traductor jurado.

Especialización: por qué importa

La terminología clínica, un pliego de licitación o una memoria de patente exigen competencias distintas. Muchos traductores jurados se especializan en el campo civil, mercantil, empresarial o sanitario-biomédico, y sostienen su trabajo con corpus y glosarios propios. Un recurso útil para fijar criterios en textos legales es el Diccionario panhispánico del español jurídico: ayuda a evitar confusiones y a mantener consistencia. Aquí un ejemplo breve: “stroke” no es “golpe” en un informe médico; “consideration” en un contrato no es “consideración”.

La especialización es clave para mantener la garantía de calidad en una traducción jurada. Pero, ¿qué ocurre cuando no se da esta circunstancia?

¿Puede rechazar un encargo por no ser su especialidad?

Sí, y a veces debe. El traductor jurado no es un funcionario obligado a aceptarlo todo; es un profesional que responde de lo que firma. Lo correcto es explicar el motivo, proponer alternativas (colega especializado, ampliación de plazo para documentarse, revisión de un experto) o dividir tareas: el especialista traduce y el jurado certifica tras verificar fidelidad y forma.

En Tradutema gestionamos estos casos con transparencia: si un encargo requiere un perfil muy específico, lo asumimos con el especialista adecuado o te proponemos la mejor vía para llegar a tiempo y con garantías.

¿Cómo se gestiona en la práctica?

Primero, cribado: lectura de muestra, identificación de términos sensibles y requisitos del organismo. Después, plan de trabajo: glosario de términos críticos, consultas al cliente (siglas, nombres propios, equivalentes preferentes), definición de formato (PDF con firma o papel). Finalmente, control de calidad: revisión bilingüe/monolingüe, cotejo de cifras, sellos y anexos; solo entonces la certificación con fórmula jurada, fecha y sello. En proyectos complejos es habitual colaborar: un traductor temático prepara la versión y el jurado certifica tras comprobar exactitud y trazabilidad.

¿Se gestiona igual una jurada médica y una no jurada médica?

Desde Tradutema gestionamos cada traducción con eficacia y profesionalidad. Ahora bien, para nosotros lo que sí cambia de una traducción jurada a una no jurada es el objetivo.

  • En la no jurada, prima la usabilidad para el lector final (p. ej., un folleto clínico) y cabe ajustar redacción.
  • En la jurada, prima la fidelidad probatoria: se reproducen sellos, anotaciones y números de historia; se mantiene la ambigüedad del original si la hay y, cuando procede, se añade nota del traductor. Por ejemplo: las siglas “TA” o “FR” pueden explicarse en un folleto; en una jurada se conservan y, si es necesario, se acota su significado.

¿Tienes un texto especializado que debe presentarse como traducción jurada? Sube el documento y obtén precio y plazo en Tradutema o cuéntanos tu caso por el canal de contacto. Te orientaremos sobre la mejor vía (asunción directa, colaboración con especialista o derivación) para que tu documento llegue bien y a tiempo.

Reloj de arena y documento sellado que ilustra cuánto tarda una traducción jurada.

¿Cuánto tarda una traducción jurada? Plazos y consejos

En algún momento casi todos nos enfrentamos a la misma situación: necesitas presentar un documento oficial en otro país y descubres que lo que piden no es una traducción cualquiera, sino una traducción jurada. Surge entonces la duda inevitable: ¿cuánto tarda una traducción jurada? La respuesta no siempre es tan directa como “dos días” o “una semana”. Depende de varios factores que pueden acelerar o retrasar la entrega.

La buena noticia es que en Tradutema gestionamos y entregamos las traducciones en menos tiempo de lo que probablemente imaginas. ¿Quieres saber más? En este post te contamos cuánto tarda una traducción jurada según el tipo de documento, qué variables influyen y cómo puedes acortar tiempos sin comprometer la validez.

¿Cuánto tarda una traducción jurada?

Como todo en esta vida, el plazo de entrega podrá variar según tus circunstancias y el tipo de documento para el que necesites la traducción jurada. No obstante, el plazo estándar para idiomas principales y documentos de hasta tres páginas suele ser de 48 horas laborables. En Tradutema, además, cumplimos la fecha indicada por el cliente en 9 de cada 10 encargos. Sin embargo, hay encargos que pueden desviarse de esta media. Un certificado de nacimiento, un DNI o un pasaporte se entregan habitualmente en 24–72 horas, mientras que contratos y estatutos de mayor extensión pueden necesitar más tiempo debido a la complejidad del texto y a los procesos de calidad internos.

Un último apunte que tener en cuenta: si la institución exige entrega en papel en lugar de PDF firmado, hay que añadir el tiempo de mensajería, que suele ser entre 24 y 72 horas adicionales.

Factores que influyen en los plazos

¿Quieres saber cómo calculamos los plazos de entrega exactamente? Pues bien, en Tradutema los tiempos dependen de tres elementos principales:

  • Extensión real: lo que cuenta no son las fotos repetidas, sino el número de páginas con contenido que debe traducirse.
  • Idioma: en combinaciones frecuentes (español–inglés, español–francés, español–alemán) hay mayor disponibilidad de traductores jurados, mientras que en pares menos comunes los plazos pueden alargarse.
  • Legibilidad: un PDF nítido facilita el trabajo. Por el contrario, un archivo con sombras o sellos borrosos obliga a detenerse y verificar datos.

A todo ello se suman factores externos: los festivos, los picos de demanda en periodos de matrícula u oposiciones y los requisitos del organismo de destino. Hoy muchos procesos aceptan firma electrónica, lo que agiliza la entrega. Para comprobar que un PDF con firma es válido puedes utilizar la herramienta oficial VALIDe.

Ejemplos prácticos

Un estudiante de Erasmus con un certificado de notas de cinco páginas puede esperar su traducción en tres días hábiles en formato PDF. Una pareja que se casa en Francia necesitará antes la apostilla en la partida de nacimiento, y después la traducción, lo que suma dos o tres días adicionales. En un proceso de licitación, traducir un contrato de 25 páginas con anexos puede ocupar una semana completa. Cuanto más claro entregues el archivo, más rápido será el proceso.

Cómo agilizar tu traducción jurada

Son muchos los clientes que nos preguntan si hay algo que puedan hacer para acortar los plazos de entrega. Si bien no podemos ofrecer soluciones mágicas, sí que es cierto que hay medidas sencillas que reducen los plazos:

  • Preparar un único PDF de calidad con todas las páginas ordenadas.
  • Informar al traductor sobre país y organismo destinatario para confirmar si basta con PDF o se requiere papel.
  • Tramitar la apostilla antes de traducir, ya que debe incluirse en el documento final. En España, el propio Ministerio de Justicia explica el procedimiento en su página sobre apostilla electrónica.

Conclusión

La cuestión de cuánto tarda una traducción jurada no tiene un único número como respuesta. En la mayoría de los casos, el plazo indicado por el cliente se cumple, pero es aconsejable anticiparse, preparar archivos legibles y confirmar el formato de entrega. Así, evitarás retrasos y tendrás tu traducción lista a tiempo para cumplir con cualquier trámite oficial. Solicita un presupuesto cerrado con fecha de entrega mediante el sistema de Tradutema.

Persona pensativa comparando dos documentos para verificar si una traducción jurada es auténtica y válida

Cómo verificar si una traducción jurada es auténtica y válida

Cuando se entrega un documento traducido oficialmente, es natural preguntarse si esa traducción jurada tiene validez legal real. Ya sea porque necesitas presentarla en una institución pública, en un proceso judicial, en la universidad o en una embajada, es importante saber cómo comprobar que la traducción es auténtica y cumple con todos los requisitos oficiales.

En este artículo te explicamos de forma clara y detallada cómo verificar si una traducción jurada es auténtica.

¿Qué es lo que convierte una traducción en “jurada”?

Una traducción jurada no es simplemente una traducción profesional bien hecha. Para que tenga validez legal, debe haber sido realizada, firmada y sellada por un traductor jurado nombrado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación (MAEC).

Es decir, solo los traductores que figuran en el registro oficial del MAEC pueden emitir traducciones juradas en España. Sin este requisito, el documento traducido puede ser rechazado por cualquier organismo oficial.

Elementos que debe contener una traducción jurada auténtica

Para saber si una traducción jurada es válida, puedes fijarte en una serie de elementos obligatorios que deben aparecer de forma clara y legible:

  1. Certificación oficial del traductor jurado
    Al final de la traducción debe incluirse una declaración estándar en la que el traductor certifica que la traducción es fiel y completa al original.
  2. Firma del traductor jurado
    Obligatoria en papel, aunque desde 2020 se permite también firma digital reconocida en formato electrónico.
  3. Sello oficial del traductor jurado
    Este sello incluye el nombre del traductor, el idioma para el que está habilitado y la mención de que está acreditado por el MAEC. Suele ser un sello de tinta azul o negra.
  4. Número de páginas y formato coherente
    Todas las páginas deben ir selladas, y el formato debe respetar el orden del original, indicando claramente qué es traducción y qué es documento original. Debe reflejar si hay anexos, documentos adjuntos, etc. A su vez, en la última página debe aparecer la firma manuscrita del traductor jurado; además de la firma electrónica, si la traducción jurada se entrega en formato PDF.
  5. Idioma de la traducción y del original claramente identificados
    La traducción debe indicar de qué idioma proviene el documento y hacia qué idioma ha sido traducido.

¿Puede invalidarse una traducción jurada?

Sí, en algunos casos una traducción jurada puede ser rechazada si:

  • Está incompleta o falta la certificación del traductor
  • No incluye sello o firma
  • El traductor no figura en el listado oficial del MAEC
  • La traducción ha sido modificada o alterada después de su emisión
  • Se presenta una fotocopia sin validez del original jurado

Por eso, es fundamental encargar siempre tus traducciones a profesionales acreditados, y no asumir que cualquier “traducción profesional” será suficiente.

¿Y si la traducción jurada ha sido hecha en el extranjero?

Dependerá del país y del organismo que recibe la documentación. En algunos casos, se acepta una traducción jurada extranjera si va acompañada de una apostilla o de una legalización consular. Sin embargo, en España, si el documento va a presentarse ante una institución nacional, lo más seguro es que se requiera una traducción jurada realizada por un traductor acreditado por el MAEC.

Conclusión

Verificar si una traducción jurada es auténtica es más fácil de lo que parece, pero es importante saber qué buscar: sello, firma, certificación, formato, y acreditación oficial del traductor. Nunca des por válida una traducción solo porque está bien redactada. En contextos legales, la forma es tan importante como el contenido.

¿Necesitas una traducción jurada válida y aceptada sin problemas? Contacta con Tradutema. Nos aseguramos de que tu documentación cumpla con todos los requisitos oficiales.

Escena en una ventanilla donde un funcionario informa a una usuaria sobre cuándo se necesita una traducción jurada

¿Cuándo necesitas una traducción jurada? Casos más frecuentes

Si tienes documentos redactados en otro idioma y necesitas presentarlos ante una institución oficial en España, es muy probable que te exijan una traducción jurada. Sin embargo, muchas personas no tienen claro en qué situaciones es necesaria, qué diferencia tiene con una traducción normal y, sobre todo, qué documentos suelen requerirla.

Este artículo pretende resolver las dudas sobre cuándo se necesita una traducción jurada y es imprescindible que tu traducción tenga validez legal.

¿Qué es exactamente una traducción jurada?

La traducción jurada es una traducción oficial, firmada (siendo posible la firma electrónica) y sellada por un traductor jurado acreditado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación (MAEC).

Esta traducción tiene validez ante cualquier organismo oficial en España (juzgados, universidades, notarías, administraciones públicas, etc.) y, en muchos casos, también en el extranjero, dependiendo del país y del tipo de trámite.

¿Cuándo te la pueden pedir?

En general, una traducción jurada se exige siempre que haya que presentar un documento en otro idioma ante una autoridad que necesita verificar la autenticidad de su contenido. Esto ocurre, por ejemplo, en procesos de nacionalidad, convalidación de títulos, adopciones, trámites de extranjería, procedimientos judiciales o compraventas internacionales.

Por ejemplo, si vas a homologar tu título universitario extranjero en España, no bastará con traducirlo tú mismo o encargarlo a un traductor freelance. La universidad o el ministerio te solicitarán una traducción jurada que certifique que el contenido del documento es exacto.

También es habitual que se requiera traducción jurada en casos como:

  • Solicitudes de visado o residencia
  • Reconocimiento de matrimonios o nacimientos en el extranjero
  • Procedimientos judiciales con documentos internacionales
  • Registro de sociedades o contratos firmados fuera de España

En todos estos contextos, la institución que recibe el documento no puede validar por sí misma lo que está escrito en otro idioma. Por eso necesita que un traductor jurado actúe como “testigo oficial”, certificando por escrito que lo que aparece en la traducción es una reproducción fiel del original.

¿Y si ya tengo una traducción hecha?

Una duda muy frecuente es: “¿Puedo usar una traducción que ya tengo, aunque no esté jurada?”
La respuesta es: solo si no te exigen que sea jurada. Si en los requisitos del trámite aparece el término “traducción oficial” o “traducción jurada”, entonces la traducción debe ser realizada desde cero por un traductor jurado acreditado. No sirve añadirle un sello a una traducción anterior ni pedir al traductor que la “certifique después”.

Una traducción jurada hecha en el extranjero puede ser válida en ciertos casos, pero cada país tiene su propio sistema (y dentro de cada uno puede cambiar a lo largo del tiempo como ha ocurrido este año en España), y lo más seguro es confirmar con la entidad receptora si acepta ese tipo de traducciones.

¿Cómo saber si realmente necesitas una traducción jurada?

La mejor recomendación es siempre consultar con el organismo que te pide la documentación. Ellos te indicarán si la traducción debe ser jurada o no. Como norma general, si el documento se va a presentar ante una administración pública, un tribunal, una universidad o una entidad oficial, la respuesta será que sí necesitas una traducción jurada. Si tienes dudas, en Tradutema estaremos encantados de ayudarte.

Tradutema: especialistas en traducción jurada

Nos especializamos en traducciones juradas con plena validez legal, realizadas por traductores jurados acreditados por el MAEC. Entregamos tus traducciones con sello, firma y certificación, y las adaptamos a los requisitos del trámite que vayas a realizar, tanto en España como en el extranjero.

Contacta con nosotros o solicita un presupuesto hoy mismo.

Dos documentos sobre una mesa: uno con sello y firma titulado Traducción jurada, y otro con contenido legal titulado Traducción jurídica

Traducción jurada y traducción jurídica, ¿son lo mismo?

En el mundo de la traducción profesional es común confundir los conceptos de traducción jurada y traducción jurídica. Aunque ambos términos suenan similares, se refieren a tipos de traducción diferentes tanto en su finalidad como en sus requisitos.

En este artículo te explicamos de forma clara en qué consiste cada una, para que sepas cuándo necesitas una traducción jurada y cuándo una jurídica, y por qué no deberías tomarlas como equivalentes.

¿Qué es la traducción jurada?

La traducción jurada es una traducción realizada y certificada por un traductor jurado acreditado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación (MAEC) de España. Se trata de la única modalidad de traducción con validez legal oficial ante organismos públicos o privados que requieran un documento traducido con garantía de fidelidad.

Es decir, si una universidad, tribunal, notaría o empresa te solicita una “traducción jurada”, no basta con una traducción profesional, por muy precisa que sea. Debe estar sellada, firmada y certificada por un traductor jurado nombrado oficialmente por el MAEC.

En España, las traducciones juradas siguen una normativa específica y tienen una validez legal concreta. En otros países, este concepto puede gestionarse de manera distinta o, directamente, no existir. Por ejemplo, en los países anglosajones no existe la figura del “traductor jurado” como tal. Aun así, si una institución española te pide una traducción jurada, solo será válida si ha sido realizada por un traductor jurado del MAEC. De lo contrario, el documento podría ser rechazado.

¿Cuándo necesitas una traducción jurada?

Cuando tengas que presentar documentos oficiales ante cualquier organismo que exija una garantía legal de fidelidad con el texto original. Algunos ejemplos de documentos que la podrían requerir son:

Cada traducción jurada incluye una certificación oficial, el sello y la firma del traductor jurado, lo que le otorga su valor legal.

Puedes ver más información en: ¿Qué es un traductor jurado y cómo se obtiene la acreditación?

¿Qué es la traducción jurídica?

La traducción jurídica pertenece a una categoría temática dentro de la traducción profesional. Se centra en traducir contenidos de carácter legal o normativo, como contratos, leyes, resoluciones o estatutos, y exige un dominio profundo del lenguaje jurídico en ambos idiomas.

A diferencia de la traducción jurada, la jurídica no tiene automáticamente validez legal oficial, a menos que además sea jurada. Es decir, puedes necesitar una traducción jurídica de un contrato para uso interno o para presentar en un entorno profesional, sin que requiera certificación. Pero si te la solicitan como traducción jurada, deberá cumplir con los requisitos mencionados anteriormente.

Casos en los que necesitas una traducción jurídica

Algunos documentos que, por especialización en la materia del traductor, pueden requerir una traducción jurada son:

  • Contratos mercantiles
  • Demandas y documentos procesales
  • Estatutos de sociedades
  • Poderes notariales
  • Legislación o reglamentos

Una traducción jurídica puede convertirse en jurada si se le añade la certificación de un traductor jurado. Pero no todas las traducciones jurídicas requieren ser juradas. Lo importante es identificar el uso previsto del documento.

¿Entonces son lo mismo?

No. Esta es la diferencia clave:

  • La traducción jurada se define por su función legal y su validación oficial, no por su temática. Puede ser una traducción jurada jurídica, médica, técnica o académica.
  • La traducción jurídica se define por su contenido legal, pero no implica necesariamente validez legal oficial, salvo que sea realizada por un traductor jurado.

Muchos traductores jurados también trabajan con textos jurídicos, pero no todos los textos jurídicos necesitan un traductor jurado.

Conclusión

La confusión entre estos dos términos es común, pero importante de resolver. Una traducción jurídica no siempre tiene validez legal. Una traducción jurada sí, porque cuenta con una certificación oficial.

En Tradutema somos especialistas en traducción jurada y trabajamos con traductores acreditados por el MAEC. Si tienes dudas sobre qué tipo de traducción necesitas, contáctanos sin compromiso. Estaremos encantados de ayudarte a encontrar la opción correcta para tu caso.

Documento oficial siendo sellado por un traductor jurado con la certificación Traducción Jurada

¿Qué es un traductor jurado y cómo acreditarse en España?

El mundo está cada vez más globalizado, los documentos viajan entre países y las personas necesitan validar títulos, contratos, certificados o sentencias en distintos idiomas. Por lo tanto, la figura del traductor jurado es esencial. Pero ¿sabes exactamente qué hace un traductor jurado y cómo se obtiene esta acreditación en España? En este artículo te lo contamos.

¿Qué es un traductor jurado?

Un traductor jurado (o traductor-intérprete jurado) es un profesional autorizado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación (MAEC) para traducir documentos con validez legal. La traducción jurada no es simplemente una traducción fiel, sino una versión oficial que certifica la veracidad del contenido respecto al original.

Esto significa que un traductor jurado tiene la facultad legal para firmar y sellar traducciones que serán aceptadas por organismos oficiales, tribunales, universidades, consulados o notarios. Entre los documentos más habituales que requieren traducción jurada encontramos:

  • Certificados de nacimiento, matrimonio o defunción
  • Títulos académicos y expedientes
  • Contratos mercantiles
  • Escrituras notariales
  • Sentencias judiciales
  • Documentos de inmigración o residencia

En España, solo se considera válida una traducción jurada si está realizada por un traductor habilitado por el MAEC. Puedes consultar la lista oficial de traductores jurados en su web.

¿Cómo se obtiene la acreditación como traductor jurado en España?

Para convertirse en traductor jurado, es necesario superar un examen oficial convocado por el MAEC. Este proceso está regulado y garantiza que los candidatos tienen el nivel y la formación adecuados para traducir textos con precisión y fidelidad.

Los pasos para obtener la acreditación son los siguientes:

  1. Seguir las convocatorias oficiales: el MAEC publica periódicamente la convocatoria para el examen de traductor-intérprete jurado. En ella se detallan los idiomas disponibles, los requisitos y el calendario.
  2. Presentarse a las pruebas: el examen incluye varias partes, generalmente una de traducción directa (del idioma extranjero al español), otra de traducción inversa (del español al idioma extranjero) y, en ocasiones, una prueba oral. Se valoran tanto la precisión terminológica como la comprensión de estructuras jurídicas y administrativas.
  3. Aprobación y nombramiento: si superas las pruebas, recibirás el nombramiento y podrás ejercer legalmente. A partir de ese momento, podrás firmar y sellar traducciones, y tu nombre aparecerá en el listado oficial del MAEC.

Además, es muy recomendable contar con una formación específica en traducción jurídica y jurada, como la que ofrecen universidades como la Universidad de Salamanca o la Universidad de Granada, y adquirir experiencia en el uso de terminología legal y administrativa.

¿Por qué especializarse como traductor jurado?

Convertirse en traductor jurado abre nuevas puertas laborales y aporta prestigio profesional, así como la posibilidad de acceder a encargos más complejos y mejor remunerados. A diferencia de otros tipos de traducción, la traducción jurada requiere una combinación de rigor lingüístico, responsabilidad y conocimientos técnicos.

En Tradutema, trabajamos con traductores jurados en múltiples combinaciones lingüísticas. Nuestros clientes confían en nosotros para traducir documentos oficiales con la garantía de que serán aceptados por cualquier institución.

Conclusión

Ser traductor jurado es mucho más que traducir palabras: es asumir una función clave en la validación legal de documentos en contextos personales, académicos, migratorios o empresariales. Si tienes pasión por los idiomas, la precisión y el mundo jurídico, esta especialización puede ser el siguiente paso ideal en tu carrera profesional.

Y si necesitas una traducción jurada, no dudes en contactar con nosotros. Estaremos encantados de ayudarte con profesionalidad, rapidez y total garantía legal.